Sombras en la noche: Persecución gitana durante la Guerra Civil Española

"Los caballos negros son. Las herraduras son negras. Sobre las capas relucen manchas de tinta y de cera."

— Federico García Lorca, "Romance de la Guardia Civil Española"

La penumbra de la Guerra Civil Española (1936-1939) se cernió sobre todos, pero para el pueblo gitano, las sombras trajeron consigo una persecución aún más oscura. En una España dividida, los gitanos, con su espíritu nómada y su arraigada cultura, se encontraron atrapados entre dos fuegos, víctimas de prejuicios y violencia por ambos bandos.

Estigmatización y leyes represivas

Incluso antes del estallido de la guerra, la comunidad gitana ya enfrentaba discriminación institucional. La Ley de Vagos y Maleantes de 1933, en su artículo 2, permitía la detención de aquellos que ocultaran su identidad o carecieran de domicilio fijo, una descripción que a menudo se aplicaba a los gitanos debido a su estilo de vida itinerante. Durante el conflicto, en la zona sublevada, se redactó un proyecto de Código Penal en 1937 cuyo artículo 2º estipulaba “la pena de reclusión mayor para quienes se casen con individuos de raza inferior”, haciendo referencia implícita a los gitanos.

Violencia y represión

La Guardia Civil, símbolo de autoridad y orden, se convirtió en muchas ocasiones en el brazo ejecutor de la represión contra los gitanos. El “Romance de la Guardia Civil Española” de Federico García Lorca retrata vívidamente la brutalidad ejercida:

"Pasan, si quieren pasar, y ocultan en la cabeza una vaga astronomía de pistolas inconcretas."

— Federico García Lorca, "Romance de la Guardia Civil Española"

Las incursiones en comunidades gitanas eran frecuentes, dejando a su paso destrucción y muerte. Hombres, mujeres y niños fueron víctimas de una violencia desmedida que buscaba erradicar su presencia y cultura.

Resistencia y figuras destacadas

A pesar de la adversidad, surgieron figuras gitanas que resistieron y dejaron huella durante este período. Helios Gómez, pintor, cartelista y poeta comprometido con el anarcosindicalismo, luchó en diversos frentes durante la guerra, convirtiéndose en un símbolo de la resistencia gitana.

Por otro lado, Ceferino Giménez Malla, conocido como “El Pelé”, fue un comerciante gitano profundamente religioso que, al interceder por un sacerdote detenido, fue fusilado en 1936. Su martirio lo llevó a ser beatificado, convirtiéndose en el único gitano en recibir tal reconocimiento por la Iglesia Católica.

Consecuencias y legado

Tras la guerra, la represión no cesó. En 1942, una orden establecía que la Guardia Civil debía vigilar de cerca a los gitanos, verificando sus documentos y modos de vida, perpetuando así la discriminación institucionalizada.

El “Romance de la Guardia Civil Española” de Lorca no solo es un testimonio poético de la violencia sufrida, sino también un llamado a la memoria y a la reflexión sobre las injusticias cometidas contra el pueblo gitano durante uno de los períodos más oscuros de la historia de España.

Continua…