Los estudios cualitativos documentan que la barrera principal no es económica ni de distancia, sino cultural y social: la incomodidad con espacios mixtos, la exposición del cuerpo ante desconocidos y la ausencia de redes de confianza en esos entornos. El bono gratuito no elimina ninguna de estas barreras.
Los programas de intervención comunitaria documentados muestran que lo que funciona son grupos exclusivos para mujeres, en espacios seguros y conocidos, con actividad física integrada en la identidad cultural —como la fusión flamenca— y acompañados de referentes gitanas de la propia comunidad.
El programa Fitflamc, referenciado en estudios de promoción de la salud, combina ejercicio cardiovascular con elementos del flamenco gitano. Las participantes «entran por la cultura» y se llevan a casa salud cardiovascular, movilidad y empoderamiento.
La ENPSG (Encuesta Nacional de Salud a Población Gitana) registra tasas de obesidad y sedentarismo en mujeres gitanas muy superiores a la media, con consecuencias directas en diabetes tipo 2 y artrosis. La solución no puede ignorar el contexto cultural.